Entre todos los destinos que he conocido, Corea del Sur tiene un lugar único en mi corazón. La primera vez que llegué a Seúl sentí que estaba descubriendo un segundo hogar. Su fascinante equilibrio entre modernidad y tradición, la hospitalidad de su gente y la riqueza de su cultura me atraparon desde el primer instante. Perderme en sus mercados, saborear su increíble gastronomía y contemplar la belleza de templos y palacios históricos son experiencias que nunca dejan de sorprenderme.
La fotografía es mi forma de capturar y compartir lo que vivo a través de mis ojos. De esa pasión por Corea y por contar historias nace un proyecto muy especial: viajes en pequeños grupos, pensados para disfrutar de lo mejor del país y, al mismo tiempo, transformar cada momento en recuerdos y fotografías que se convierten en auténticas historias para toda la vida.